miércoles, 16 de septiembre de 2009

La descomposición moral y ética en las instituciones

Por Hander Díaz Cruz
El compromiso de hacer de nuestro país una nación modelo es ahora

La descomposición moral y la falta de ética han arropado a todos los sectores de la sociedad, llevándose consigo las más sanas intenciones y los mejores valores de aquellos que aun entienden pueden rescatar parte de la cosecha perdida. Seguir Leyendo...

Las instituciones no escapan de los ataques constantes de parte de los más bajos instintos que jamás se hayan podido ver en generaciones anteriores; la corrupción se ha adueñado por completo de instituciones que desde hace tiempos remotos fueron faro de luz para la humanidad: instituciones religiosas, fuerzas castrenses, instituciones sin fines de lucro, instituciones comunitarias, etc., han perdido la esencia por las cuales fueron creadas, dejándose arrastrar por los intereses particulares, politiqueros, de personas mediocres y completamente egoístas; que solo buscan saciar sus deseos personales, sin importarles en lo más mínimo la institución a la que pertenecen, pues la sed de saciarse es tan grande que no les permite ver el daño que causan interna y externamente a las instituciones.
En el peor de los casos estos megalómanos encuentran el respaldo de personas de doble moral llamadas a combatir a favor de los verdaderos intereses de la sociedad, volviéndose cómplices adrede asumiendo una actitud cobarde, complaciente y permisiva poniendo de manifiesto la apatía de enfrentar los problemas por conveniencia particular, otros por omisión al no enfrentar prefieren quedarse de brazos cruzados permitiendo en su ignorancia la destrucción institucional; olvidándose por completo que su moral y su dignidad así como la credibilidad de las instituciones son las que se ponen en juego por un pequeño grupo de indolentes institucionales.

La clase política en busca de nuevas conquistas, para garantizar su permanencia o su aspiración al poder ha dirigido su blanco a las instituciones que velan por el bienestar de la sociedad; encontrando un nicho de descomposición moral y ético jamás soñado logrando atraer a muchos que por falta de valores y principios sólo son mercenarios políticos, en busca del mejor postor para venderles que son “lideres” capaces de mover grandes masas; para de esta manera obtener beneficios personales a través de las instituciones.

Esta es sólo una de tantas evidencias del debilitamiento por el que atraviesan la mayoría de las instituciones de muchedumbres y del porqué estén sumidas en el descredito. Los únicos perjudicados de tan siniestras prácticas son las comunidades olvidadas, precisamente por la misma clase “politiquera” que nunca se ha interesado en la resolución real a los problemas que arropan a la sociedad dominicana, pues nuestros políticos en su mediocridad entienden que de resolver las problemáticas no contarían con el apoyo de las masas, en otras palabras: “sin problemas no habrían falsas propuestas para resolverlos” “sin esas falsas propuestas no habrían esas falsas esperanzas” y “sin esas falsas esperanzas no existirían los políticos mediocres”.
La sociedad dominicana tiene la oportunidad en sus manos de arrebatar el triunfo a una minoría de inescrupulosos, el momento es ahora pues el mañana de nuestras generaciones futuras es incierto.
El compromiso de hacer de nuestro país una nación modelo es ahora, no hay vuelta atrás; para que nuestros sucesores caminen con la frente en alto orgullosos del camino que les preparamos, fundamentándonos en los principios morales, éticos y cívicos en este presente.

1 comentario:

Moni dijo...

es un excelente punto de vista de la forma como se maneja actalmente las riendas de nuestros paises, y esta en nuestras manos empezar con ese cambio para que las futuras generaciones crezcan con un espirito comunitario y humanitario.